UN ORGULLO SILENCIOSO
Un mundo aparte en un departamento pobre
Con una población que ronda los 90 mil habitantes, el departamento de Tacuarembó, a casi 400 kilómetros de Montevideo y poco más de 100 de la frontera con Brasil sufrió como muchos otros los embates de la crisis económica de los últimos años: cierre o achicamiento de industrias locales, entre ella la tabacalera y frigorífica, desempleo, migración de los jóvenes, vaciamiento de las áreas rurales.
Sin embargo, en su capital, la gente ve con asombro la incipiente aparición de niños pidiendo limosna en una ciudad en la que aún se enorgullecen de vivir con la puerta de la casa sin llave y desconocer las alarmas en los autos para evitar los robos.
Para los locatarios y también para quien mira con ojos de extranjera montevideana, el Hospital de Tacuarembó, donde se atiende 70% de la población del departamento es, en los hechos, un mundo aparte, se mire por donde se mire.
Por algo hasta allí llegan autoridades de organismos internacionales cuando las autoridades sanitarias de todos los gobiernos han querido mostrar su busque insignia. Pero también por algo se nutre de jóvenes médicos que prefieren viajar desde Montevideo todas las semanas para trabajar como neurocirujano o como intensivista pediátrica, tal es el caso de la doctora Elsa Tangari, que también tiene un grado de responsabilidad en el CTI del Hospital Pereira Rossell.
Todos crecimos en el interior y nos permite poder hacer algo por los niños de acá y de los demás departamentos, dijo a Búsqueda en medio de su ardua tarea en un centro con 12 camas y que está a punto de inaugurar sus nuevas instalaciones construidas con los 40 mil dólares recaudados en el festival manantial de canto y jineteadas. En su lugar será instalado el banco de leche materna.
La contribución directa de empresarios o la donación de ganado para ser rematado a beneficio de la institución permitió reunir 100 mil dólares destinados a un centro oncológico equipado con alta tecnología.
La clave de la disposición de la población a contribuir con este tipo de campañas es que siempre ve los resultados concretos, coinciden en señalar médicos, funcionarios y el propio director Ciro Ferreira, quien es capaz de combinar su función de administrador full time con la de cirujano, al tiempo que da órdenes, pide explicaciones sobre tareas asignadas, responde reclamos de pacientes.
Sobre el edificio original construido en 1927, la edificación se ha ido reciclando con los años y transformándose en un complejo con 100 camas de internación y consultorios, rodeado de jardines y amplios ventanales.
Ya no tiene más salas generales sino habitaciones para dos o tres pacientes cada una y baño privado. Los acompañantes tienen sillones confortables donde descansar y si provienen de otro departamento, una Casa de la Hospitalidad, cedida por UTE en comodato a la congregación religiosa San Vicente de Paul les permite asearse, comer y dormir sin necesidad de pernoctar en los corredores del Hospital. Este contribuye con la comida y el pago de la luz y el agua.
Pero es también un mundo aparte por las situaciones insólitas que allí se viven y los personajes que las representan. Un cura, el padre Milton, es casi como de la casa. Varias veces al día visita a los enfermos, sean creyentes o no, para apoyarlos y alentarlos. En el local su parroquia, funcionan servicios de rehabilitación física y mental.
Como no están privatizados ni los servicios de limpieza ni los de mantenimiento, los funcionarios son polifuncionales. Hoy son choferes, mañana salen en la campaña para prevenir el dengue, fumigan, arreglan el jardín y utilizan sus habilidades propias para ahorrar dinero. Uno de ellos, fue capaz de reparar una mesa de operaciones importada sustituyendo los amortiguadores originales por un sistema de cremalleras que aplicó también a una pieza similar del Hospital de Maldonado. El servicio técnico de la marca cobraba 15 mil dólares.
La descentralización de sus servicios en policlínicas urbanas y puestos rurales cogestionados con la IMT, la salida extramuros, llevando al lugar donde vive la gente el mensaje de la importancia de la prevención pero también acercando servicios como consultorios odontológicos ambulantes, distribución de anticonceptivos, análisis diversos, mamografías, el control del embarazo y enfermedades de la niñez ha permitido, entre otros avances, disminuir los índices de mortalidad infantil a cerca de 10 por mil niños nacidos vivos, el guarismo más bajo de todo el país. Hace diez años era de 20 por mil.
Un estudio de imagen y satisfacción de servicios del Hospital de Tacuarembó efectuado por la consultora Equipos Mori en febrero de este año reveló que 9 de cada 10 tacuaremboenses tienen una buena o muy buena imagen de la institución y sus servicios. A pesar de que la mayoría también sabe que el hospital atiende a personas que vienen de otros departamentos, existe consenso de que esta práctica se debe mantener, aún con recursos destinados a los usuarios locales.
Para Ferreira, la clave del éxito y arraigo del hospital reside en la identidad cultural, el trabajo en equipo y la sostenibilidad de las políticas de salud como política de Estado en lo departamental, por encima de los cambios de gobierno, con la participación activa de todos los integrantes de la comunidad en la búsqueda de la equidad.

En estas épocas, en que parecería que todo es una quimera
y que la ansiedad puede llegar a ganar hasta al más aplomado, por ver los cambios, ya, pronto, ahora
enterarse que estos tercos y obstinados médicos, que no llegan a los 40, pelean por el bienestar de todos, es algo mas que soñar con utopías.
Esto es parte de una nota que salió ayer jueves en el Semanario Búsqueda de Uruguay, y lo escribió Cristina Canoura, que obviamente, es mi hermana
Ehem!
Y el afiche, es del espectáculo que hicimos en diciembre pasado a beneficio del Hospital de Tacuarembó.
Junio 24th, 2005 at 4:20 pm
¿Cómo se llama la Consultora??? ¿”Equipos Morí”????
Lindo nombre para hacer consultas en los hospitales… buajjjjjaajajaajaj
Muy interesante lo tuyiio Santa Canoura. En lugar de boina le voy a poner una servilleta en la cabeza al estilo Madre Teresa de Calcuta e imprimo las estampitas.
Junio 24th, 2005 at 4:33 pm
He tenido algunas visitas a tu país en un velero amigo que me dejó en Carmelo y en Nueva Palmira, además algún viaje familiar me hizo conocer Colonia; pero la única vez que lo atravesé, fue cuando fui a Brasil en auto con tres amigos más.
Me acuerdo que le habíamos calculado mal con la nafta, asi que andábamos rezando (por no decir “cortando clavos con el culo”…que quedaría grosero) por llegar a alguna estación de servicio. Íbamos camino a Tacuarembó y, aunque estábamos cerca, no llegábamos. De la nada, apareció un pueblito llamado “Tambores” que a la distancia y en el recuerdo, no me parece que fuera más grande que un par de calles, pero tenía estación de servicio!!!.
Entonces sí, llegamos a Tacuarembó para cenar y paramos en una pizzería que se llamaba “Las Mil y Una”, el que nos atendió (creo que era el dueño) al descubrirnos argentos, inflaba el pecho orgulloso para decirnos que el nombre del lugar provenía del programa de Sapag.
No me sorprendió ni la amabilidad, ni lo campechano del hombre porque siempre he tenido una debilidad especial por los Uruguayos (salvo los que se ponen la camiseta gallina, mientras la tienen) y como el tipo era muy conversador, le dimos un buen rato a la charla.
No tiene mucho que ver con tu post, Laura, pero me acordé de mi brevísima visita al lugar que mencionás.
Te mando un beso.
Salú.
Junio 24th, 2005 at 4:55 pm
Ay Duda!!!es sin tilde la consultora che, Mori…
Faivel, sí que tiene que ver tu historia…Tacuarembó es un lugar alucinante y está lleno de gente noble y de poetas maravillosos que nos hacen gala por el mundo:Gardel,Darnauchans, Larbanois, el maestro Washington Benavidez, sólo por nombrarte algunos.Ahora , la próxima vez que crueces la patria, ya sabés porquien preguntarle al parroquiano.
Junio 24th, 2005 at 9:03 pm
Siento una sana envida de vuestro orgullo.
A muchos le parecerá una pelotudez, pero estas cosas me emocionan…
Junio 24th, 2005 at 9:05 pm
Perdón, con pelotudez me refiero ser sentimental con estas cosas, y no del orgullo…
Cambio y fuera (hasta que descubra que sigo embarrando más).
Junio 24th, 2005 at 9:07 pm
(Me doy cuenta que sigo embarrando, pero má si…)
Junio 24th, 2005 at 9:54 pm
anony, darling, se entendio desde el primer comment…Hoy debería haber colgado un tango en este post, ya que se recuerdan hoy 24 de junio, 70 años de la muerte del tacuaremboense más famoso de la historia…pero…no tengo colgado en el server todavía, así que será otro día.
Junio 25th, 2005 at 1:10 am
Ché, no es que le dé damasiada importancia con este tipo de cosas, pero…
Ya está confirmado?
Carlitos es uruguayo nomás?
Junio 25th, 2005 at 2:00 am
Por este post, te merecés participar en la categoría de “Blog más hospitalario”. No por nada sos Santa Canoura!
Junio 25th, 2005 at 3:03 am
Mirá Anony, en realidad, a mi me importa poco el lugar de nacimiento,aunque mas de uno se me ofenda por esto que digo.Él desarrolló su carrera en Argentina fundamentalmente, y eso habla que las fronteras muchas veces,están difusas…ojalá sea uruguayo, y sino, argentino, que de Toulouse no me lo imagino…
Junio 25th, 2005 at 3:05 am
juaaa…. Patomusa, es lindo que hacerles conocer a los que no lo conocen, esta experiencia tan buena que es el Hospital de Tacuarembó…todavía no era santa cuando canté en el teatro de Verano