Toda historia empieza con un “habÃa una vez”. Quiero contarles la mÃa. Mi abuelo paterno, José Canoura, dejó el Valle de Loro, en Lugo y se subió a un barco cuando tenÃa 13 años. Trabajó primero con un pariente y a los 17 años empezó a manejar un tranvÃa de la compañÃa inglesa que recorrÃa las calles de Montevideo. Era “motorman”, como comúnmente lo llamaba la gente. Sólo se bajó de él cuando se jubiló. En el interÃn se casó con una criolla y tuvo siete hijos, cinco varones y dos mujeres. Todos trabajaron desde muy niños. Fue una familia pobre que festejaba el cumpleaños de cada uno de los hijos concediéndoles el don de comer ese dÃa, solito, el caracú del puchero. Mis tÃas fueron empleadas de tiendas y apenas acabaron la escuela primaria. De todos ellos nacimos 13 nietos. Ocho mujeres y cinco varones. Con los años, todas las nietas terminamos el ciclo secundario, algunas siguieron la universidad todas hoy somos “independientes de monedero” como dice una amiga. Nuestros padres y madres, nos abrieron el camino para que pudiéramos conquistar lo que ellos apenas arañaron.
Esa ha sido tal vez la mayor conquista del siglo XX. El crecimiento de las mujeres a pesar de los pesares. Hemos salido del mundo doméstico,—aunque regresamos a él al final de cada jornada con tarea redoblada—, invadimos el mundo del trabajo, tÃmidamente conquistamos espacios de decisión y hacemos fuerza para que se nos reconozca nuestra capacidad, dedicación y compromiso a la hora de tener que sentarnos en una banca parlamentaria.
En Uruguay, las mujeres somos el 51% de la población. Exactamente 1.631.475 mujeres. La mayor parte de nosotras somos hijas, nietas y bisnietas de inmigrantes españoles, italianos, sobre todo. Heredamos de ellos el temple, el alboroto y también la morriña. Somos de mesa generosa y manos siempre prontas para el amasijo.
Elegà algunas cifras que ayudan a conformar una buena radiografÃa de la condición de la mujer en mi paÃs, pequeña nación de 187 mil kilómetros cuadrados, más pequeña que el Reino Unido, de relieve ondulado y clima templado, costas generosas sobre el RÃo de la Plata, el rÃo Uruguay y el Océano Atlántico, y bastante aprisionada entre Brasil y Argentina.
* Conquistamos los derechos civiles en 1938, es decir desde entonces podemos elegir y ser elegidas. Sin embargo, en las elecciones de noviembre de 2004, las primeras en que la izquierda accede a la presidencia de la República, la representación partidaria femenina decayó. Las mujeres son apenas 10% de la Cámara Baja compuesta por 99 diputados y de la Cámara Alta de 30 senadores. Pese a la escasa presencia, las mujeres parlamentarias han ideado una innovadora forma de trabajo al crear, ya desde la pasada administración, la llamada “bancada femenina” integrada por representantes de todos los partidos las que, respetando sus diferencias, tratan de llevar adelante acuerdos mÃnimos para impulsar leyes que contemplen a la mitad más uno de la población. Sin embargo, es evidente la alta participación en Juntas locales y Concejos vecinales que llevan a alcanzar 40%. Desde marzo de 2005 tres mujeres ocupan cargos de secretarias de Estado al frente del Ministerio de Salud Pública, Defensa y Desarrollo Social.
* En Uruguay cada nueve dÃas muere una mujer vÃctima de la violencia doméstica y el aborto —penalizado por ley— sigue siendo la primera causa de mortalidad materna. Se hace un promedio de 33 mil abortos anuales. La violencia doméstica es considerada un delito en el Código Penal y en el 2002 el Parlamento aprobó una ley de Violencia doméstica que prevé sanciones para el agresor. Respecto al aborto, hasta que se logre revertir la actual ley que penaliza esta práctica salvo excepciones, un grupo de médicos de la mayor maternidad del paÃs, el Hospital Pereyra Rossell puso en marcha hace ya casi tres años un programa de asesoramiento a aquellas mujeres que desean abortar para que lo hagan sin riesgos. Además de consejerÃa social y psicológica, los médicos las instruyen de modo de reducir los daños, prescriben antibióticos antes y después de la intervención y en los controles posteriores proporcionan anticonceptivos. Este programa acaba de ganar un premio de la Federación Internacional de Sociedades de GinecologÃa y Obtetricia la cual lo financiará durante tres años para que pueda extenderse a todo el paÃs.
* Cerca de 3 de cada diez hogares tiene una mujer al frente exclusivamente y una de cada dos jefas de hogar en edad activa, con hijos menores de 5 años es pobre. * Las mujeres representan 68 % de la matrÃcula universitaria. La primera mujer médica se recibió en 1908 pero recién entrado el 2000 la Facultad de Medicina eligió a su primera decana. * Los descendientes de negros africanos son apenas 10% de la población pero alimentan con fuerza un a cultura que persiste a través de la música y el baile.
* Tres de cada diez mujeres que dan a luz en maternidades públicas son adolescentes, menores de 19 años. El 80% de ellas no completó el ciclo de enseñanza secundaria. y 79% no trabaja.
* Más de 40% de la población económicamente activa está integrada por mujeres. Más de 70% trabaja en el sector servicios.
*Desde la detección del primer caso de Sida en el paÃs en 1983 la proporción de hombres y mujeres seropositivos sufrió un notorio vuelco. En 1983, la proporción era de una mujer cada 9 hombres y hoy hay poco más de dos hombres por cada mujer. Y eso tiene que ver con la violencia doméstica, con la falta de autoestima y de capacidad de negociación de la mujer para que su pareja use condones.
*El cáncer de mama es la principal causa de muerte de mujeres por cáncer. Uruguay ocupa el primer lugar en América Latina y el quinto en el mundo. Por año se registran 1.800 nuevos casos y aproximadamente 630 mujeres mueren anualmente, dos por dÃa. Y, como todo cuento tiene un fin. Elegà para poner el punto final los datos de algo que nos preocupa especialmente a las mujeres que somos madres y nos estruja el corazón y es la emigración. Seguramente igual se sintió mi bisabuela cuando a inicios del siglo XX mi abuelo José se marchó de su lado y nunca más volvió a verla. En la primera mitad de este año ya se han ido del paÃs 16 mil personas. Viajan sobre todo a España y a Estados Unidos. Uruguay, amigos, es uno de los paÃses del mundo con mayor proporción de población fuera de fronteras y esta llega a 14% de la población. Casi medio millón de uruguayos y uruguayas están en el extranjero. En los últimos años salieron entre 20 y 28 mil personas anualmente. La mayorÃa son hombres, jóvenes y con educación media y alta. Estas cifras nos convierten en el paÃs latinoamericano con mayor proporción de población fuera de fronteras. Superamos a El Salvador, México, Ecuador, Colombia, Chile y Venezuela. Siete de cada diez uruguayos que emigran tienen entre 20 y 39 años. Es el mayor crimen que estamos cometiendo al no tener capacidad para ofrecerles un trabajo digno y para enseñarles a pararse en punta de pie para divisar un futuro alentador.
Ojalá reciban de ustedes la generosidad para insertarse en su paÃs, mezclarse e intercambiar sabores, olores y costumbres propias.
Ojalá que cada una de las mujeres y hombres de España, del lugar que sea, puedan ver en cada uno de estos hombres y mujeres desplazados voluntaria o involuntariamente a sus propios hijos y piensen que allá, en Uruguay, hay hombres y mujeres que no pueden gozar el privilegio de tener a su crÃa sentada a la mesa de los domingos y deben conformarse con mirar cómo crecen los nietos a través de una diminuta camarita conectada a la computadora.
Cristina Canoura
