
Me gustan los abanicos.
Hace muchos años que los he incorporado a mi escena. Durante muchos años usé uno que me trajo mi hermana de un viaje a España y que está inspirado en Miró en rojo y negro.
Fácil de usar, porque combina con mi casi siempre imagen en negro.
Desde que yo empecé a viajar a España, en cada viaje traía abanicos de regalo a mi familia y también alguno para mi.
Simples, sencillos…Nada elaborados.
En el último espectáculo que hicimos con Jorge y Roberto(nuestro nuevo contrabajista) en Guambia lo incorporé inclusive como instrumento de percusión. Casi como tamborilear en la mesa, o palmear las piernas cuando nos gusta lo que suena.
En las primeras actuaciones llevaba mi abanico “Miró” porque el último que me compré en España, uno negro precioso (que alguien me contó es como el que usaban los hombres antes que apareciera Locomía para poner en duda la hombría de todos los que los usaban) lo tenía Mariana, mi amiga en La Floresta. Lo dejé olvidado y ella lo aprovechó.
Pero en la última actuación, como ya lo tenía conmigo, lo sustituí por el “rojinegro”, ya que aunque no lo puedan creer….suena mejor.
Lo uso, lo incorporo a mis movimientos escénicos (en este caso sentada) y lo apoyo en el atril junto a la carpeta de letras cuando no lo quiero usar.
Fue así que quedó ahí cuando bajé del escenario para hablar con amigos, saludarlos, juntar las cosas que tenía en el camarín y salir volando para mi casa, como siempre hago.
Fue así que una mano amante de lo ajeno lo agarró y se lo llevó.
Es un abanico cualquiera, pero a mi me gustaba. Lo compré un día que paseábamos por el Barrio Gótico de Barcelona con Barbie y Xavi, Bernardo, Nocetti…y por eso me gustaba más aún.
El que lo agarró no sabe todo lo que le pregunté al señor de la tienda acerca de los abanicos.
No sabe que a la vez le compré uno azul a mi mamá.
Sólo sabe que tomó algo que no decía “sírvase a gusto”, que me pertence y que eso nomás, lejos de hacerlo más valioso, lo hace vulgar.
Yaaa, y qué pena da, ¿verdad?, pero lo que pasa que esa mano ajena se lleva el abanico que pasó por manos de Canoura!!! y seguro que lo guardará como un trofeo, jeje. Y ahora, que estamos ahi nomás de ser ciudadana ilustre amiga mia, ni te cuento!!! Besossss, quedan 11 dias Lauri!! no sabés la de cosas que tengo para contarte!! preparateeeee.
¡¡Yo tambièn quiero saber!! Digo, las cosas que tiene para contarte Silvana.
Tengo un abanico español que me regalò hace como dos mil años una pariente lejanìsima (que se muriò hace mil). Si lo encuentro, es tuyo.
Claro Sil, por eso justamente es que yo pongo que lo convierte en un hecho “vulgar”. No por común, sino por vulgaridad.
Gin, te tomo la palabra.
Y cuando nos veamos, yo te cuento todo lo que me cuente Silvana…siempre y cuando viaje. Despues cuento porqueé.
Tú bajabas con él!! Pero no se te ocurrió pensar que quizás alguien quisiera un recuerdo tuyo, que lástima, yo no fuí…
Tengo una colección el primero me lo había traido mi papá de su último viaje a España negro condibujos en Luret dorado y otros de cada viaje que mis hermanas y mi cuñado piloto de Pluna me traen de España, pero el último muy bello él, me lo trajo mi amiga Laca de su viaje a España. Son lindos pero quizás alguien lo prefirió a los posters…
Saludos
Mientras no aparezca en Gualeguaychú…
Cuando leí tu nombre en un blog de no se quien, de repente tu nombre me hizo recordar antiguos momentos uguguayos. Años 1980-83, cuado estuve ahí como corresponsal de prensa y te conoci, te vi actuar y llevé a mis hijos, entonces muy chicos, a que conocieran tu arte. Porque supongo que serás la misma que estoy recordando ahora.La que cantaba en ocasiones sola y en otras con un grupo, “Los que iban cantando”.
Toda una epoca llego a mi memoria y no es porque estuviese olvidada, sinó porque permanecía latente, quizá tapada por sucesos más recientes.
Si lo eres, por favor, dimelo. Me gustaría coectar contigo, recordar juntos esos momentos. Eran el el “Teatro Circular”, creo.
Sacame de todas eas dudas, por favor.
Me viene a la cabeza otro espectaculo o cancion tuya: ¿Puede ser Rumbo”?
Paloma, no me recuerdo con él…En los otros shows siempre me lo llevaba y lo guardaba en el camarín, pero en elúltimo no me recuerdo haciéndolo.
Si, puede ser que a la persona que se lo llevó le haya gustado más que el afiche…También con ese criterio se podría haber llevado la guitarra de Jorge, o el arco del contrabajo, o una mesa del boliche…
Cuando me invitan a la casa de alguien no me vengo con algún adorno de recuerdo ,solo porque me gustó…No sé…Estoy enojada con eso. Gracias por pasar.
En Gualeguaychú? O en las manifestaciones contra Bush…también.je!
Hola Al, bienvenido. Si, soy la del Circular, la de Rumbo. Por allá arriba donde dice “quien te crees que sos” hay una especie de biografia que puede ayudarte a ubicarme.
Me llevo una alegria. Te segui hoy todo el dia y te escuche en el Yo Tube.
Palabra que me has hecho rejuvenecer
Siento mucho lo del abanico, yo tengo dos, uno que compre en disney de japon y otro que me regalo una amiga de mi esposo, que ademas, no solo es bonito (blanco con pinceladas de celeste y dorado) sino que ademas estaba perfumado. Con el uso perdio el aroma, pero sigue lindo… espero el de Ginger te ayude en tus conciertos.
PD
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