
A veces no tengo cosas para contar en este lugar. Simplemente la vida va tan rápido que no me queda tiempo para convertir las experiencias en, por lo menos, un título, una buena foto bajada de internet y una frase. Así el post anterior, en el que aparece el rubio más churro de la tele y una de sus mejores frases.
Pero el cuento de hoy es doméstico, si no fuera que le debe haber pasado a centenares de personas, por lo menos en Montevideo, y que pinta claramente como son las cosas por estos lados…(por lo menos por algunos de estos lados).
Hoy salí a hacer algunos mandados innecesarios a un shopping de montevideo.Digo innecesarios, porque si bien pretendía comprar cosas que eran importantes para mi, para la casa, para la familia, no son imprescindibles ni urgentes. Pero aprovechando que tengo la casa invadida por obreros y estudiantes unidos y adelante (arreglan humedades en un techo y mi hija come con compañeros los jueves en casa y luego estudian), me fui a “mirar vidrieras”, como se diría antiguamente.
Anduve mirando algunas cosas que preciso y que me da pereza probarme…que hace frio, que es invierno, que estoy gorda, que en realidad no me hace tanta falta, que para que quiero, que mejor se lo encargo a Ale que se ofreció comprarme uno en la feria del Parque Rodó…Así termino entrando en lugares que cumplen algunas características que busco:precio, calidad y que no me molesten preguntándome cada 5 segundos ” te puedo ayudar?”, como si uno fuera bobo o tan tímido que ni siquiera se animara a preguntarle a una vendedora…”disculpe, talle L habrá?”…
Constaté en mi sobrevuelo turístico por el Shopping que no había pantuflas que le fueran a gustar a mi hija, que no existen saltos de cama abrigados y que no parezca que me lo estoy comprando para internarme en la Colonia Etchepare y que no recuerdo el tamaño exacto de mi edredon para comprarle un forro lindo.
Cuando ya casi me estaba volviendo, decidí entrar a TaTa (Silvana esto es para vos) a curiosear simplemente y ver si ahi tampoco había pantuflas que me gustaran. Acababa de comprarme una botellita de Agua Salus y antes de entrar, pensé “mejor pregunto si puedo entrar, así en todo caso me la marcan y despues no me vienen con que tengo que pagarla”, me acerqué al mostrador de informes y al preguntarle a la muchacha que atendía “puedo pasar con esto?” casi llama al gerente para ver si era posible o no. Por suerte había una supervisora cerca que me autorizó y no hubo problema.
Empecé a deambular sin buscar nada en especial y empecé a sentirme como siempre me pasa en esas tiendas, que siento que me miran como si estuviera por cometer un delito. Lleno de guardias de seguridad, y mujeres con intercomunicadores que te miran con cara de decirte “vos no querrás robarte algo verdad?”.
De pronto veo un conjuntito de esa tela que parece terciopelo pero la usan para equipos deportivos de un color precioso…un verde oliva muy oscuro casi marrón. Me acerco, lo miro, le encuentro que tiene unos detalles de adorno con piedritas, muy chonghito, pero igual me gusta…Miro el precio y me gusta mucho más, porque sale practicamente (como todo en este tipo de tiendas que vienen de la India) la mitad de lo que me saldría en cualquier casa de ese mismo Shopping. Entonces mirandolo más en detalle, me percato que tiene la alarma de tal manera agarrada que se hace imposible probárselo (juntando pantalón y camperita). Voy hasta el mismo mostrador pero del lado de adentro de la tienda y le pregunto a una empleada que vi tenía cierto “grado” entre las demás…”podrán sacarle por favor la alarma a esto para que me lo pruebe?”.
Vuelvo a sentir que me mira como si yo estuviera pidiéndole la cosa más exótica del mundo. Mira para todos lados, le pregunta algo a la que tiene más cerca y llama a alguien para que me acompañe al probador. En el interín vuelvo a recordarle que lo que preciso es que le saque la alarma porque el probador ya había visto donde estaba.
Y se acerca una guardia de seguridad (que ni me animé a mirar si tenía revólver porque mi cara de asombro no lo permitía) que toma la llave del probador y me indica hacia donde estaba apenas con un gesto.
Voy hacia el probador que no es otra cosa que un contenedor al que le pusieron una lamparita, una llave de luz y un par de percheros y entro a probarme la ropa mientras afuera me espera la Guardia de SEguridad de la tienda. Mientras me lo voy probando, voy pensando que me recuerda tiempos de dictadura, en los que uno debía vivir justificando su inocencia, inclusive en lugares como la facultad, un ómnibus, un bar, la calle de madrugada o un cuartel cuando ibas a ver un ser querido.
Cuando salí, le dije a la guardia que me llevaba el conjunto y antes de pasar por la caja, busqué a la empleada de “grado” y le hice una seña para que se acercara, de manera de hablar con ella y no con la multitud y le dije lo que pensaba.
La muchacha me miraba atónita, creo yo que de escuchar mi queja manifestada con respeto, sin violencia pero claramente. Y me contestó, lisa y llanamente, que era una orden de los dueños. Me repitió varias veces que no era personal(lo que me hizo pensar que tal vez se habia dado cuenta que yo era la canoura), que eso lo hacían con todo el mundo. Y cada una de las veces yo le contestaba, “me imagino que no es personal, pero es muy antipático el sistema…porque parte de la base que el que se va a probar algo va a robarlo y no a comprarlo”.
En fin, esto parece un cuento de Barbarita…Vaya entonces como homenaje a la nena (como le dice elerlich cariñosamente) que ahora juega a las muñecas y sigue escribiendo precioso.
Me morí de la risa… a alguien le pasa lo mismo que a mi cuando sale de compras!
Digamos que no es de mis actividades favoritas lo cual ya me pone en la fila equivocada. Con la idea de buscar un regalillo para mi madre, salí de recorrida, pero esta vez por nuestra querida 18 de Julio, a la vieja usanza.
Primero me c… de frío y se me volaban las bolsas y los tres millones de papelitos que me dieron en la calle.
Pero lo peor fue la maldita persecución de tooodos los “habitantes permanentes” de las tiendas a las cuales entré. Gracias a los guardias de seguridad, salí absolutamente convencida que tengo cara de “chorra” y gracias a las vendedoras, que además no sé elegir lo que me gusta… Y no te imaginas el alboroto que se arma si preguntas por un talle XL. Ni se te ocurra!!
Sin dudas, hay algo que está mal y no es solo una sensación. Ya no se puede comprar o mirar libremente y eso no me gusta.
Recuerdo que una vez iba para la escuela con mi madre y nos paramos a charlar con una amiga suya. De pronto viene un militar y nos dice que debemos corrernos unos cinco metros hasta la vereda gris para poder continuar aquella conversación, una mañana cualquiera. Nos habíamos inocentemente parado, frente a una dependencia militar y yo, con mis poquitos años, no entendi por qué no se podía hablar en la vereda amarilla… Por suerte la vereda gris era la de mi escuela…
Ahora, son otros tiempos pero esa sensación de no poder elegir libremente, de que te hicieran sentir culpable, me quedó para siempre y no me gustan las cosas que me lo recuerdan… aunque solo ocurra cuando voy a comprar una bufanda.
Juaaaaas, y eso que buscabas pantuflas!! jajajaja, mortal. Ya ves las vueltas que tuve que dar ayer para que mi santa madre tenga su pastel para el dia de la madre!!. Mucha pagina web, pero no se puede comprar on line!! y si se puede, que pague en domicilio! pero señores, no le voy a hacer pagar a mi mamá su propio regalo!!. Pero la perseverancia jeje, ganó. Tienda Inglesa me patió el culete, diciéndome que como estan excedidos de pedidos este año no hay pastel, ni sandwiches, ni na. Si queres mandarle un regalo, flores, u objetos costosos y made in china. Asique tenemos que aprovechar tu espacio Canoura para decir que Las Gaviotas me solucionó el tema, rápido y sin historias, y sin desconfiar de nada!!. Oime Lauri, mirá que tenemos que ir a Ikea, eh???? Sos mi excusa perfecta, asique hasta setiembre no voy, dale que te espero. El forro del edredón te lo comprás acá!!!! Besosss
Pero Silvana…porqué no le mandás de regalo a tu madre un par de kilos de zanahorias? En Tienda Inglesa están a 1 EURO con 50 el Kilo…Tremendo regalo, casi para pedir que te lo envuelvan en celofán o en una cajita imitación terciopelo.
Faraona, agregale que cuando me puse a hacerle el dobladillo al pantalon del conjunto me di cuenta que si bien la campera es L el susodicho es XL…Tramposos!!!
Toldos pasamos por el problema de la alarma. El mio fue cuando intenté comprar unos zapatos y me decían que no se la podían retirar mientras no los paguase. ¿Y como probaba los zapatos?. Comjo es lógico, con la alarma puesta, no me entraba el pie.
Al final resulvi llamar al encargado y cuando soltó la alarma, le dije que ya no me interesaban y esa frase tan usual de “se han perdido ustedes un cliente” pero en tono tan alto que se oyó en toda la zona de zapatería.
Luego fui a una tiendecita de las antiguas, de esas que muy amablemente te los prieban ayudados por el calzador y los comre mas baratos.
Y a aqui termina mi histori.
Ahora viene otra. Leiste el post que te dedique en mi blog, recordando mis tiempos de Montevideo y cuando cantabas en Rumbo
Lo puedes encontrar
en
http//albedu.blogspot.com/
del dia 8 de mayo.
Me gustaria saber tu opinion
Para mas facilidad, te lo copio, Va acomparado de dos fotos que saqué de internet
martes 8 de mayo de 2007
Laura Canoura, gran cantante uruguaya
Hay que reconocer que el mundo de la informática es algo de lo más positivo dentro del amplio campo de la globalización. Esto parece el principio de una sesuda conferencia, pero nada que ver. El otro día, buceando en el Google, de repente me ocurrió buscar nombres de personas más o menos conocidas de otros tiempos para saber que era de ellas. Recordando mis años como corresponsal de la agencia EFE en Montevideo (y este post creo que tendrá un carácter muy especial para mis lectoras uruguayas), puse el nombre de Laura Canoura, una cantante muy joven, que formaba parte del grupo “Rumbo” quienes hacían una música que les gustaba mucho a mis hijos por lo que solía llevarlos a sus recitales, generalmente en el “Teatro Circular”. Me estoy remontando a 1980, cuando yo ya comenzaba a asentarme en la ciudad. Seguí mucho a ese grupo mientras viví en la capital uruguaya e incluso tengo en vinilo dos de sus discos, “Para abrir la noche” y “Sosteniendo la pared”.
Pues bien, buscado pistas, como digo, conseguí llegar hasta su página web y a través de ella me enteré que tenía un blog, concretamente, http://www.lauracanoura.com.uy/blog/ donde además de conocer sus opiniones, pude escuchar sus canciones. En el último de sus post, le puse unas letras recordándole, en síntesis, algo de esto y al día siguiente me contestó. De verdad que me llevé una gran alegría.
Una de las cosas que me llamaban la atención, al margen de su calidad, era su apellido, pues Canoura es totalmente gallego, aunque ello no debe extrañar en un país en el que la mitad son descendientes de gallegos y la otra mitad de italianos.
A través de su biografía le seguí la pista hasta el momento actual en que es una cantante madura, llena de éxitos personales ya que podo después de irme yo del país ya editó su primer LP como solista titulado “Esa tristeza” y producido por Jaime Roos, otro de los cantantes que en mi época triunfaban dentro de un incipiente mundo de rock en el que se entremezclaban melodías populares y al que escuché muchas veces lo mismo que a Rubén Rada, que fundía en sus temas los ritmos del candome o al grupo “Los que iban cantando”, de los que me vienen ahora a la memoria Bonaldi y Lazaroff y el gran humorista de la cancion y estupendo músico Leo Masliah, y dentro del cante popular el que fue mi gran amigo, fallecido muy joven, Santiago Chalar. Pero me estoy escapando del tema llevado de mis recuerdos, así que lo retomo.
Siguiendo los pasos de Laura Canoura, se que estuvo en España representado a su país en el festival de la OTI de 1994 y también que representó una obra teatral biográfica de Edith Piaff, cantante francesa que ha vuelto a resucitar, aunque para mi jamás había desaparecido, gracias a la película “La vida en rosa” e incluso que grabó sus canciones. También hizo giras al exterior del país con la Orquesta Filarmónica Ciudad de Montevideo con un espectáculo titulado “Galas de tango”. Volvió a España para dar recitales en Madrid y Barcelona en 2003 y en 2004 celebró los 25 años del grupo “Rumbo”.
En fin, me alegró mucho saber que aquella jovencita a la que yo admiré, y con la que charlé alguna vez, sobre todo para que la conocieran mis hijos es hoy una cantante importante, llena de galardones y con un gran peso musical no solo dentro Uruguay, sino también en toda Sudamérica. Quiero que anoten el nombre porque, a lo mejor, cualquier día aparece en su ciudad para dar un recital y es de los que no se pueden perder.
Gracias Al, ya lo había leido pero no ando con tiempo de comentar en los blogs amigos. Un abrazo y disculpas.
Y menos mal que sos quien sos. Te imaginàs si voy yo, que no sè què tipo de radar tienen los uruguayos para reconocer argentinos, (bueno, menos la vieja de la feria a la que le preguntamos el precio de algo…), directamente llaman a la Interpol.
Pero a modo de consuelo, quedate tranquila que acà es igual. Hasta los putos chinos de abajo, que me conocen por entrar unas quince veces por dìa al supermercado, me revisan hasta la bombacha cuando salgo.
Gracias Laura. Me bastan con que lo hayas leido. Y puedo decirte que a traves de los videos del Yo Tube, muchos de mis amigos y amigas esta conociendote, y lo que es mejor, les entisiasmas.
Un beso
Las alarmaaaaas!! Dios mio, estamos rodeados! Cierta vez me compré unos vaqueros facheritos en un shoping de Montevideo, nada, me los probé, pagué y me fuí. A los pocos dias los estreno y se me ocurre la peregrina idea de volver al mismo shoping por otro género, y oh! cual ha sido mi sorpresa, ni bien cruzo la puerta, zas! salta la alarma… En un plisplas tenia a tres seguritys arriba y la mirada de todos los clientes y paseantes del local… la cara me ardía de la vergüenza. Resulta que, por olvido de la dependienta que me habia atendido anteriormente, no habia retirado un minúsculo hilo de metál pegado en las entrañas del pantalón.Aca en España usan bastante el sistema camaras o por lo menos es con lo que te asustan al entrar al local: ”Por su seguridad Ud. esta siendo filmado ” que eufemismo, por mi seguridad?… andá!!.
Sí. A veces me sentí igual y por eso casi no voy a esas grandes tiendas. (Acá no hay una que venda cosas tan bartas como esa que tienen uds. que trae cosas de la India, carajomierda)
Pero lo mío pasa porque cuando entro, suenan las alarmas. Con lo cual todo el mundo detiene su mirada en mi persona y yo busco la mirada del cana de turno para mostrar que vengo de la calle y, que si suena la alarma ellos me afanaron o me querían afanar algo a mí.
Piden disculpas. Por acá piden disculpas, pero como yo no confío en sus disculpas les digo que me miren bien porque si salgo sin nada y suena la alarma, mis gritos taparán a ese sonido infame, buchón y equivocado.
Besos y código de barra.
Y no sabés cuánto más raro se vive eso en un pueblo chico!!
Las empleadas de esas mismas tiendas son la vecina, la prima,
la hermana de alguna amiga, y te hacen pasar por lo mismo.
Ya me he probado cosas en esos mismos contenedores, con el guardia en la puerta. Y ni te imaginás la experiencia surrealista que es entrar con mis hijos chicos al “probador”…
Juro que no vuelvo a comprarles nada, pero con los precios que tienen al mes ando de vuelta por ahí.
Hola Laura! Yo no te conozco y tú a mi tampoco, mi nombre es Mar, me encontré por casualidad con tu página, no por tí, pues no te conozco, ah! no te lo he dicho, te escribo desde España, aquí por lo menos no eres conocida o por lo menos para mí,simplemente leí un día un comentario que te hacía Juana Canoura(una fan tuya)sobre su familia, luego descubrí que buscaba a su familia en España y de la que acabo de comprobar que yo formo parte aunque bastante lejana pero sospecho que tú también la formas, pues creo que sois nietas de dos hermanos, pues es mucha casualidad como leí en el comentario que tu abuelo sea de Valle de Oro y se llame José y según mis informaciones tuvo dos hijos y él halla fallecido antes del 1959 en Argentina. No sabía como ponerme en contacto contigo por eso te escribo aquí. Si quieres puedes ponerte en contacto en mi mail. Aunque no te conocía a raíz de esto he oído alguna canción tuya y decirte que tienes una voz muy personal y muy bonita, que llega.Un saludo.
Uno de los motivos por los que amo tanto la vida es por las sorpresas que nos da de vez en cuando. Buscando en la internet la manera de conseguir un disco tuyo para regalarselo a mi papa por el dia de los padres encontre un comentario de un tal Al que me gusto mucho y cuando voy a la pagina que recomienda veo que esta el comentario de Mar la prima de Espana que ayer tuve el gusto de conocer y que me ha dado la informacion que necesitaba sobre mi familia en Espana, dice mi nina Rocio que las tres nos parecemos mucho. Yo se que no tienes tiempo pero sera que la vida quiere que seamos amigas. Saludos juana.
no te puedo creer!! aca en ushuaia la gente es tan confiada q hasta te abren la puerta en los cajeros electronicos… pero sin drama.. no te creas q aca te roban en la calle o todos los dias tenes algun episodio de esos en los comercios.. no digo q no pase nada, pero tmpc tanto como para q te acompañe un guardia de seguridad al probador.. si me hicieran eso preferiría irme :S en fin.. cosas de costumbres.. mejor suerte para la proxima!!
besos, Ari.
A mí las alarmas de un supermercado no me dejaban en paz. Una vez a la semana voy a ese super y cada vez que me pongo mis zapatos favoritos suenan. Al principio me daba mucha verguenza, pero después cólera porque el guarda ya me conocía (yo vivo en un pueblo chico). Un día, después de poner la queja por enésima vez, tomé el consejo de mi padre: “Muéstrale al guarda la cicatriz de tu mano y dile que tienes un pin en ella, seguro por eso suenan las alarmas”. Por supuesto que no tengo ningún pin en la mano, pero el guarda me creyó y me pidió disculpas, desde ese día puedo ir con mis zapatos al super!!
Puedo asegurar que mis zapatos solo suenan es ese super y siempre he pagado todo lo que llevó, así que no me da remordimiento mi solución.
¡Vine a leer y encontré ésto que sí es cierto que parece una de esas cosas que yo cuento!
Buff, que antipatía verse en situaciones así. Recuerdo una vez en una lencería, que pedí probarme un conjunto, y la dependienta lo primero que me dijo fue, sin ni siquiera sacarlo de la caja: “Es muy caro”. ¿Sabía la desgraciada cuanto dinero tenía yo, para advertirme, si además ponía el precio en el escaparate? En fin…
Gracias por el homenaje
Te dejo besos a montones,
Barbie
Nunca se compraron zapatos en esa zapatería que había en la calle Colón, a la altura de Rincón más o menos? Estoy segura que alguien alguna vez entró! Era una viejita, que no me acuerdo si era húngara o de por ahí cerca, que mirabas para adentro de la zapatería y parecía que los zapatos se los habían traído en un camión con volcadora! Yo una vez entré a comprarme unos zapatos y la señora sacó uno de un rincón de la tienda (de abajo de otro montón de zapatos y cajas de zapatos abiertas algunas con y otras sin zapatos dentro) y me lo hizo probar, como me quedó bien, buscó el otro en la otra punta de la tienda!!!! abajo de otro montón de zapatos!! increible! creo que se los terminé comprando por el grado de admiración que me produjo que supiera exactamente dónde estaba el otro! Seguro que alguien más entró alguna vez!
