
Hoy terminaremos de mezclar el disco. En realidad, ya está terminado…simplemente que mientras hay tiempo uno encuentra cosas para perfeccionar y eso es lo que haremos hoy con Gonchi. Retocar algunos volúmenes, algunos planos.
Atrás quedó la época en la que se terminaba un disco tomando “Lapsang Souchon” y que yo lloraba quedito de pura emoción nomás. Será que ya estoy grande.Será que administro las lágrimas para que sólo salgan en contadas ocasiones. Será que el té dejó de ser un ritual hace ya mucho tiempo en mi vida.
Otro disco solista, otro disco en solitario…que de solitario no tiene nada porque somos muchos implicados en él.
Espero que un poco antes de que la primavera llene de flores mi patio, ya esté sonando por ahà este disco que tanto sudor sin lágrimas me ha sacado.
Ojalá el invierno sea más corto este año.
(despues de leer lo que escribÃ, me doy cuenta que en realidad el ritual tuvo una variación en este disco, gracias a las enseñanzas recibidas en el camino, como siempre…el lapsang lo cambié por té de jengibre que es tan bueno para las cuerdas vocales, y me lo tomé todo junto los dos dÃas de grabación de voz)
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(En la foto Gonchi anota en un cuaderno los detalles que luego facilitarán la mezcla, a la derecha Gustavo De Leon de Sondor)
Mientras Gonchi ajusta una primera idea de mezcla de “Arrabal amargoâ€, yo estoy con mi pc portátil (ah los tiempos del cuadernito de grabación!!!)anotando todo lo que me acuerdo que hay que poner en el disco, o las tareas que todavÃa quedan antes de que ese precioso objeto que harán Leo y Sanopi llegue a destino.
La etapa de mezcla del disco es una de las que más disfruto. No tengo la presión del momento de cantar, también ha desaparecido un poco(dije un poco) el stress de lo organizativo de las primeras etapas, el estudio es pequeño, cálido, a escala. Estamos solos por ahora con Gonchi. En un rato vendrá Jorge a dar una mano con su cabeza de arreglador para mejorar todo lo que hayamos avanzado nosotros.
Trabajar con Gonchi es una delicia. Es de esos tipos que si se viene el fin del mundo, quiero tenerlo cerca. Se da idea para resolver todos los problemas imaginables en cualquier circunstancia. Saca alguna herramienta que siempre lleva encima y lo soluciona. Es capaz de arreglar su auto o instalar un sistema sofisticado de sonido…todo con afecto y buen humor. Empezó trabajando conmigo como iluminador. Era lo que en ese momento precisábamos en el tour de una gira, y él se prestó a hacerlo con la mejor de las ondas. Siempre me decÃa…â€vos tenés que probarme como sonidista†y yo siempre tenÃa otras alternativas antes. Una vez hicimos un ciclo con él de sonidista en un precioso boliche de Montevideo, y me gustó su actitud y su sonido…
Nunca antes habÃa grabado un disco con él…menos que menos uno de tango, acústico por donde lo escuches. Y está siendo una enorme y felÃz sorpresa ver como un tipo de 30 años, que le hace el sonido en vivo a la Abuela Coca, o a Jaime Roos y que trabajó en el Pachamama o con La dulce, es capaz de meterse hasta el caracú para que el bandoneón suene como lo merece.
