
MarÃa está en Londres. Se fue con Pablo por tres meses a una pasantÃa laboral de él y un curso de posgrado de ella.
La familia la extraña horrores. Es la primera nieta, la primera hija, la primera sobrina.
Su madre, que seguramente es la que más sufre esta separación, vivió 12 años lejos de Uruguay.
Con ella nos comunicábamos por carta.
El cartero era una persona querida por la familia. Lo esperábamos con más expectativa que al mejor amigo…Y cuando tenÃa que seguir de largo porque no habÃa nada para nosotros, saludaba con un gesto apenado a mi madre, que era la que siempre le hacÃa la guardia en la ventana.
Muy de tanto en tanto, hablábamos por teléfono.
Eran minutos caros y angustiosos porque todos querÃamos oÃrle la voz y saber que estaba bien, a pesar de la distancia.
Para no repetirnos y perder minutos preciosos preguntando todos “cómo estás???”, nos organizábamos antes de llamar para ver de qué iba a hablar cada uno….
A veces llegaba alguien desde allá (un allá que fue cambiando varias veces en los 12 años) y traÃa carta, regalos, fotos…fotos!!!Tan preciadas y que hoy son custodiadas con celo por cada uno de nosotros en nuestras casas.
Mi madre se queja porque dice que yo me he robado todas las fotos de su casa…pero no es verdad. Algunas he dejado para que no sospechen de mi cada vez que desaparece algún recuerdo.
Hoy almorzamos en casa.
Mesa grande, ruidosa y con rabioles como corresponde a un domingo.
Cuando terminamos de comer y mientras una lavaba los platos y otra barrÃa y ordenaba, yo agarré mi “portátil” (como le dice mi amiga Silvana que es una exportada más), con su correspondiente camarita y micrófono (que por cierto me los regaló Silvana la exportada) y la puse arriba de la mesa.
Mi padre miraba con un poco de desconfianza la cosa. Mi madre no tanto, porque ella es una cyber abuela desde hace tiempo.
Y como habÃamos quedado previamente por un intercambio de mails, nos conectamos al Skype y la buscamos a MarÃa.
Allà estaban, esperando por nosotros.Ella, Pablo y Barnie, el gentil londinense que los hospeda.
Hablamos, nos reimos, le mostramos la casa y el patio con sus pimpollitos de jazmines, cada uno le contó en qué andaba en esos dÃas, brindamos, convidamos con postre….
Apenas 4 horas de diferencia y todos juntos en un lugar que no es ni Montevideo ni Londres…
Mi padre, que siempre ha sido un hombre de pocas palabras, repetÃa todo el tiempo “qué maravilla la tecnologÃa”…
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No me gustan los gatos.
Pero por alguna razón estoy rodeada por gente que los ama. Mis hermanas tienen gatas siamesas, ambas y mis padres hasta hace unos dÃas tenÃan a Greta, otra siamesa.
Yo me muevo con recelo cuando ellas están presentes. Seguro que la respuesta debe estar en vidas anteriores.
Mariana es mi mejor amiga y vive en Chile. Ella tiene 3 perros pero por razones que desconozco en detalle, a la hora de crear (es ceramista) lo que le salen mejor son los gatos.
Debo confesar que esos gatos si me gustan. No dejan pelos, no se me suben en la falda cuando yo no quiero y como si esto fuera poco le dan premios a mi amiga.
En esta foto, tomada en el dÃa de ayer, le están entregando una mención por su preciosa escultura llamada “El gato de Troya”. Muy sonriente ella, muy peinadita de peluquerÃa, luciendo su flacura conseguida con tanto esfuerzo y dieta.
Hoy se levantó temprano y se internó en una clÃnica de Santiago para que le extirparan un tumor en la mama derecha que le detectaron hace 10 dÃas.
De todas mis amigas, es con la que más me rÃo y es la primera en lagrimear cuando me ve cantar en vivo.
Yo quisiera convertirme en gata por unos dÃas y cruzar las fronteras metida en un enorme gato de troya que se estacionara en la puerta de su casa allá en las alturas santiaguinas, para hacer gala de la elasticidad de mi lomo, pegar un salto y treparme en la cama de mi amiga a mirar la tele, comer galletitas, tomar mate y hablar durante largas e interminables horas de la vida y del corazón.
Con Mercedes compartimos muchas cosas durante muchos años. Trabajamos juntas, convivimos en un apartamento en el que unos años después nació mi hija, celebramos juntas cumpleaños, fue testigo de mi casamiento, y de mi divorcio también.
En marzo le apareció un bulto en un seno y con mucho temor empezó el largo periplo que en Uruguay tenemos las mujeres a la hora de hacer nuestro control ginecológico anual. Después de hacerle una punción sin anestesia en su mutualista y esperar por lo menos una semana por un resultado que en el resto del mundo te lo dan en 24 horas, le confirmaron lo que ya sospechaba. El tumor es maligno y hay que operar. No le hicieron resonancia magnética ni ningún otro exámen que en Chile permitió a Mariana llegar sobre seguro a su intervención. Cuando logró que le coordinaran una entrevista con el cirujano, pensando que su fecha de intervención estaba marcada para el 9, el doctor le dice que no lo habÃan coordinado, asà que la operan el 16 de Mayo.
Lo bueno es que no tengo que convertirme en gato para estar cerca de Mer y hacerle chistes, no muchos porque siempre se rÃe mucho de mis bobadas, pero ahora va a tener unos puntitos que cuidar.
Nunca un mejor final para un post que decir Salú!

