
Ya anda girando por ahà un tema del disco que estará a la venta en pocos dÃas. Elegimos para esta ocasión “Plus bleu que tes yeux” porque es el tema “nuevo” de esta reedición tan querida y porque es el sonido más mÃo en estos momentos.
El piano es de Andrés Bedó, las manos en el piano también y en el petite estudio de grabación de la Calle Guaná también.
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Que cosa con la primavera que a uno se le da por revisar, clasificar, archivar ropa y boludeces…A mi se me dio por rebuscar entre viejos cassettes de espectáculos en vivo. Suenan horrible, como era de preverse a mis oidos ya acostumbrados a la era digital, pero a la vez tan actual, tan ahora…
En 1987 hicimos junto a Esteban Klisich y Gustavo Ripa un espectáculo en un teatro que ya no exÃste que se llamó “Donde cayó el avión”. HacÃamos repertorio de Esteban fundamentalmente y algunas cosas de mi por entonces incipiente repertorio solista. Ya habÃa grabado el disco Esa tristeza pero como habÃa nacido mi hija me habÃa dedicado a la más pura y absoluta tarea de mirarla crecer.
Asà ensayé este espectáculo. Con ella aúpa, dormitando o mamando.
Lo escucho y siento mi voz diáfana, purificada.
Era una época en que los estrenos se llenaban de colegas que daban ánimo desde la platea. Ahi está grabado el aplauso de unos cuantos.
Y todos ayudaban de alguna manera, manejando la consola de audio, ayudando a trasladar los instrumentos, repartiendo afiches en los locales del centro…
Por esa época, el Darno visitaba mi casa también, igual que Klisich y tantos otros. Yo estaba recién parida y sola con mi hija. Y todos iban a llenarme la vida de música y cariño.
Asà fue que le pedimos al Darno que tocara una guitarra base en esta canción que cuelgo hoy. Se llama “Mis harapos” y la cantaba Antonio Tormo. Recuerdo su cara seria y concentrada haciendo los rasguidos de esa canción que lo que más nos daba era risa.
Cuánto me gustarÃa que hubiera una disquerÃa en mi barrio como la de la pelÃcula “High Fidelity”.
Más si ella la atendiera un churrasco como John Cusack y uno pudiera ir y hacer tertulia una tardecita cualquiera, tomando una cerveza fria y escuchando buena música.
Me gustarÃa que mi disco lo vendieran en lugares asà y que el dueño de la disquerÃa se lo recomendara a alguien que no me conoce y por ejemplo va a comprar un disco, que se yo…Norah Jones?
“Te gusta Nora Jones?…Y conocés a la Canoura?VenÃ, escuchá un poco a ver qué te parece…”
Pero resulta que estamos en el siglo XXI y en el caso que no se lo bajen de la mula, lo compran por E-bay como Pato.
Claro está que por suerte, eso que no pasa con las disquerÃas pequeñas que desaparecieron o casi(me contó Iaies que en Buenos Aires tienen “Mintons” y que se parece bastante a mi idea de disquerÃa de barrio, inclusive él le dedicó una preciosÃsima canción que se llama “Tardecitas de Mintons”), pasa con los amigos que recomiendan a los amigos.
“-Boh, viste que la Canoura sacó disco nuevo?
- Si? Otro de boleros?
- No nene, este lo grabó en vivo con Seba y Jorge.
- Pah, que dos esos!
- Si…no? Se divierten de lo lindo esos dos…
- Temas de ella?
- No sé, creo que alguno si…y tangos…
- Tangos???? Piró!!!
- Esta hace rato que piró……”
Una disquerÃa como la librerÃa de Meg Ryan en “You’ve got mail”…
Donde uno pudiera ir a comprar un disco, y sintiera realmente que se está llevando una parte importante de un artista.
Está decidido!
Cuando cumpla los 70, vuelvo a fumar, me dejo el pelo largo y con canas y le digo a Mariana que pongamos una disquerÃa. Eso si, los discos los va a tener que seleccionar el marido…No creo que haya otra alternativa.
